22 jul. 2014

Yo sé que algunas veces me equivoco demasiado, yo sé que estás cansado de mirarme de costado. Estoy arrepentida y me gana la nostalgia, será que lo divino no mezcló muy bien las cartas. Será cuestión de suerte que sigamos separados, quisiera encerrarte por mil noches, por mil años.
Sigo sin saber nada de vos en este incendio. Cada vez que estás cerca de mi es un infierno, desde el día en que te conocí. Quisiera encontrarte algún día en mi camino. ¿No ves que sigo atada a un recuerdo que no olvido? Y tengo tantas cosas que decirte al oído: mentiras o verdades  que no importa, da lo mismo.

Sigo sin saber nada de vos en este incendio. Cada vez que estás cerca de mi es un infierno. Hace un tiempo estoy así, no puedo dormir desde el día en que te conocí. Y las horas en la noche o en la media madrugada, donde brillan las estrellas, donde ya no queda nada. Y la noche me sorprende y me arranca las entrañas y me mata poco a poco, me va dejando sin nada. Y tu risa se desborda donde mueren las promesas. No me pidas que me enoje, si enojarse es tu destreza. Y no olvides que nos dimos todo lo que nos quedaba sin embargo, casi nunca, nunca no nos alcanzaba. Esa noche que te fuiste y que empezamos a odiarnos, cada día que se vuela, cada vez yo mas te extraño.

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