2 nov. 2013

-Querías flores y corazones- murmura. 
Apenas puedo creer lo que estoy viendo. 
- Mi corazón ya lo tienes- y hace un gesto abarcando la habitación.
- Y aquí están las flores- susurro, terminando la frase por él.- Christian, es precioso.
No se me ocurre que más decir. Tengo un nudo en la garganta y las lágrimas inundan mis ojos.
Tirando suavemente de mi mano me hace entrar, y antes de que pueda darme cuenta, lo tengo frente a mí con una rodilla hincada en el suelo. ¡Dios santo... esto sí que no me lo esperaba! Me quedo sin respiración.
Él saca un anillo del bolsillo interior del saco y levanta sus ojos grises hacia mí, brillantes, sinceros y cargados de emoción.
- Anastasia Steele. Te quiero. Quiero amarte, honrarte y protegerte durante el resto de mi vida. Sé mía. Para siempre. Comparte tu vida conmigo. Cásate conmigo.
Lo miro parpadeando y las lágrimas empiezan a resbalar por mis mejillas. Mi Cincuenta, mi hombre. Lo quiero tanto. Me invade una inmensa oleada de emoción y lo único que soy capaz de decir es:
- Sí. 

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