24 sept. 2013

Mientras más pasan los años, me contradigo cuando pienso. El tiempo no me mueve, yo me muevo con el tiempo. Soy las ganas de vivir, las ganas de cruzar, las ganas de conocer lo que hay después del mar. Yo espero que mi boca nunca se calle también espero que las turbinas de este avión nunca me fallen. No tengo todo calculado ni mi vida resuelta, solo tengo una sonrisa y espero una de vuelta. Yo confío en el destino y en la marejada. Yo no creo en la iglesia pero creo en tu mirada. Tú eres el sol en mi cara cuando me levanta, yo soy la vida que ya tengo, tu eres la vida que me falta. 
La renta, el sueldo, el trabajo en la oficina lo cambie por las estrellas y por huertos de harina. Me escape de la rutina para pilotear mi viaje porque el cubo en que vivía se convirtió en paisaje. Yo era un objeto esperando a ser ceniza un día decidí hacerle caso a la brisa, a irme resbalando detrás de tu camisa. No me convenció nadie, me convenció tu sonrisa y me fui tras de ti persiguiendo mi instinto. Si quieres cambio verdadero pues, camina distinto. 

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