18 feb. 2013

Nadie elige a quién querer, nadie elige de quién enamorarse, así como nadie puede elegir su destino, tenemos opciones, alternativas, pero nuestro camino sigue siendo el mismo. ¿El destino? Es sinónimo de futuro, esperanza, fe, en fin nunca cambia, siempre trata de algo nuevo. ¿Miedo? Siempre y mucho más cuando se trata de algo nuevo, a veces tenemos miedo de probar cosas nuevas, tal vez por pensar qué opinaran los demás o si estamos haciendo lo correcto, digamos que cuatro de diez intentos hacemos lo correcto, nos equivocamos constantemente, algunos buscan equivocarse en ello, otros simplemente caen, como la mayoría. Es difícil decir que no nos importa nada de lo que digan los demás, siempre algo nos va afectar, alguna palabra, alguna acción, algún hecho. No se trata de ser más fuertes o más débiles, dicen que la persona débil es mucho más fácil de influenciar que la persona fuerte, pero yo creo que todos somos fuertes y débiles a la vez, pero no todos los demostramos. Siempre llevamos una mochila que nos pesa constantemente, hay personas que prefieren sonreír y negar todo y admitir lo bien que están, pero solo están intentando convencerse de sus propias palabras, otras personas son más transparentes por lo cual el resto tiende a darse cuenta cuando algo les pasa y no se trata de querer llamar la atención, aunque la mayoría lo hace por gusto. Están los que sonríen para no llorar, los que llorar por sonreír y los que no expresan nada más que silencio, entre otras incógnitas. Hay tantas personas, tantas personalidades distintas, hay tantas cosas que aún no conocemos, que a veces pensamos conocer a esa persona, enamorarnos de su forma de ser y cuando algo pasa decimos: "cambiaste" y no, NADIE cambia, siempre fuimos por igual, pero el amor te hace ciego y no te deja ver, esa es la diferencia del ver y el creer de amar a lo que admiramos.

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